domingo, diciembre 06, 2009

Toma esta fruta extraña


Toma esta fruta extraña, originally uploaded by Roder ictus.

y déjame ver
una ultima vez
tus entrañas

eres tú, princesa
sucubo de la luz
mi triste princesa araña

que la noche que sucede a la noche
en esta eterna tierra devastada

éste, tu apocalipsis personal
y yo
a tu lado
siempre condenado

veo en el fin de los tiempos
en el ultimo horizonte
a esa raza extinta
que conoció tiempos felices

que reia sin preocupación
con la certeza que solo puede dar
entender que lo efímero y nosotros
compartimos sustancia

que el cosmos y Dios
son vanas abstracciones
no por que carezcan de forma
sino porqué nuestros ojos son ciegos a ella

Todas las ciudades del mañana

Se han vuelto oscuras
las calles y las esquinas
silenciosas asesinas
devoradoras del tiempo

Somos nosotros los que alimentamos a este parásito
primero de barro, después de concreto
Hoy de granito y fuego

Noche eterna


Noche eterna, originally uploaded by Roder ictus.

Y en esa figura eterna
que es ojo y forma
mente y patrón
vi su rostro infinito
¡soledad!, grita su faz.

Esa vieja raza extinta


Esa vieja raza extinta, originally uploaded by Roder ictus.

Esa vieja raza extinta
de colosos sin memoria
sin pasado ni futuro

Memento mori
de la vieja tierra
del universo que con indiferencia
deja pasar a las razas y los ciclos.

lunes, noviembre 23, 2009

Comedia

En la ciega noche, carente de astros

Vago en la niebla buscando tu nombre

No encuentro más que una libra vacía

Un trozo de carne perdido

Y es en esta ausencia tan mía

Que no atino a saber

Que es aquello que añoro y veo en ti

Y la nada y la noche y los ojos ciegos

Hacen de esto un vano reproche

Un gesto inútil más

En está infinita comedia sin espectadores.

miércoles, noviembre 18, 2009

ciudad de méxico


ciudad de méxico, originally uploaded by Roder ictus.

viernes, noviembre 13, 2009

Apología del apocalipsis, o como yo también pude amar la bomba.

Ciudad de México

Las circunstancias son menos pertinentes que los hechos, y los hechos menos que las personas, pero importan más las personas que los sentimientos, acaso porqué los sentimientos ajenos nos están vedados y las personas, como todo, son sujetas a tantas interpretaciones como actos de volición puede haber.

Cierta noche de invierno en casa, cierto departamento vasto y cómodo, el fuego de la chimenea, tiempos no felices, puesto que soy inescapable, pero si de mayor comodidad y un recuerdo alegre la cercanía de los amigos y la manipulación de la química corporal y de la conciencia a través de elementos físicos.

En particular una partida de ajedrez, contra Q., que era más excusa para la plática que repetición del arquetipo del conflicto, si bien había odio entre las piezas los reyes debatían, como dioses, sobre las minucias del día, indiferentes a la suerte de sus tropas. Así imagino las grandes decisiones, la objetividad de la política pública, tomadas por profesionales sobre un licor que recuerda fértiles praderas irlandesas, añadiendo números que representan hombres, cada hombre un universo limitado y acaso inútil (¡Muéstrenme un fin último, denme un punto de apoyo para dirigir mi conciencia!).

Nos gastaba una tarde de juventud estas digresiones y hablamos de principios y de fines, de cómo son equivalentes a viejas reglas taxonómicas que no responden al orden del mundo sino a la lógica humana que es inferior. Así mientras Vera Lynn nos mentía (sólo me depara la noche a tu lado, ¿habré nacido en esa eterna noche, en esa pesadilla de Blake?) creíamos descubrir que el principio es un principio humano, que el fin lo es también, el principio es una construcción, el fin aparenta ser más abrupto, pero los átomos permanecen. Por estas épocas empezabas a profesar el credo del fin de los hombres, nadie entiende el chiste (o no les parece gracioso) tampoco la verdad, tan clara que está casi oculta en esa afirmación.

No lo mencionamos, ni nos es dada la esclavitud profética pero el ajedrez prefiguraba un nuevo juego, uno de destrucción. Las reglas están escritas en las piedras y en los fractales, en los átomos en ese ojo ciego, y el propósito es la luz de la frase, garapateada en el sueño, desperdiciada en un helecho, vomitada al ver morir a la amada.

Quien mejor comuniqué el hongo luminoso, las postulas de la enfermedad, el fin de los tiempos, quien genere la imagen más terrible habrá vencido en este perverso juego. Dar a conocer el horror, la emoción estética, la muerte inútil, la paradoja que se repite, el orden que surge de la nada, la ausencia, la maldita ausencia de un demiurgo último que nos diga que esa pesadilla borgiana de una sucesión infinita de piezas puede ser superada. Arrebatemos del mundo esa triste ficción que Hegel vio en el hijo, démosle al mundo la claridad del fuego aunque nos consuma.

Es nuestra inmolación, ambos sabemos que no es posible escribir del horror sin conocerlo.

Ausencia


La calle serena

el canto apagado

una línea oscura se pierde en el horizonte

no hay final ni propósito, teleología última ni razón

memoria vacía

un miedo primordial al fin.

Esta Ausencia inescapable.

domingo, noviembre 08, 2009

Para que aprendan a escribir

Algo que aún me falla...

Un viejo amigo

Descubro al leer sus palabras, y siento que lo conozco, y que es un mero acto del azar que el escriba y yo lea. Pero no importa, el lenguaje no es más que un complejo sistema de citas.

a J.L.B.


Nada

Si hay propósito no es este, si hay vida no es aqui. La clara presencia, la distintiva ausencia, las palabras que secas se detienen en el aire, el propósito que revelado se muestra efimero, todo esto que es el miedo a la muerte.

El deseo es un rechazo a lo ajeno, una proyección de lo que nuestras ausencias, un invento reinvindicador, creemos que dota de sentido al mundo, no hace más que empequeñecerlo, formar barreras alrededor nuestro.

Siento que me falta el aire, que el cuerpo no responde, los brazos no se levantan y mis labios ya no murmuran ese nombre con silencioso terror, encarnación del miedo. En el sueño proyectamos sobre la imagen nuestros miedos, no es la imagen la que produce el hastio, el asco, el sudor pegajoso del entresueño que nos roba energía. Exorcismo es escupir esa imagen dejarla en una servilleta, incinerarla, ya no escribir más.

Esto es abstracto, la figura responde a un deseo universal, es tan personal como una canción del cocainomano depresivo español ese, o cualquier ranchera, no vale algo.

Si algo vale es la cercania y sus formas, la empatia, la sonrisa, la idea compartida.

viernes, noviembre 06, 2009

Clase

Torre Houstoniana 1

¿Que hacer con la noche que llega sin ser solicitada? Cuando el sueño se espanta o a nosotros nos espanta el sueño y esas pesadillas donde regresamos a esos lugares de los que jamás escapamos y solo lo recordamos en el sueño y nos damos cuenta de que el perdón, que es olvido, es ilusorio.

Bien, esta es la crónica de una pesadilla que no puedo recordar, de un grupo de dioses malditos que con sus picos y sus garras esculpieron las montañas y tejieron los ríos. En las frías palabras de los libros malditos, aquellos que despiertan imaginaciones que con lo largo de los años carcomen las almas, encuentro ahora esas funciones recursivas e iterantes que forman esos ríos, esos mapas de las cosas, esas disminuciones bidimensionales que parecen caber en una hoja de papel pero que prefiguran los abismos, las noches, las estalactitas, los ínfimos capilares de la zarigueya.

Malditos sean esos profetas, J y su apóstol M, que se tropezaron con la escritura y no tuvieron la decencia de enterrar esas imaginaciones en los estantes del olvido. Que decidieron desnudar a los dioses y mostrarnos lo sencilla, aunque inabarcable, que es la complejidad. Ahora despierto sudoroso, e imagino una preparatoria 6 en Coyoacán vieja y desgastada donde veo a un viejo amigo, voy a pedirle un favor, he descubierto, a mis 27 años, que debo materias, necesito un maestro. El dibuja un toro y me alecciona como un infante en las ecuaciones. Entonces me doy cuenta de que el camino es demasiado largo, que yo apenas lo empiezo, que las cuatro puertas y el palacio, que el harem y la hambruna son un lejano oasis, entonces intento pensar en otra cosa, temeroso de que el vacío me consuma.

viernes, octubre 16, 2009

Despues de la marcha de Luz y Fuerza del Centro

Tomada alrededor de las 10:00 pm, después de la marcha masiva por la desaparición de Luz y Fuerza del Centro, la fogata es de pancartas.

viernes, octubre 09, 2009

Yo no uso guayaberas

Pastilla

La guayabera se pegó a mí, empapada de sudor la liviana tela yucateca se transparentaba, dejaba ver mi cuidadosamente trabajada barriga. El insoportable calor y una leve empatía generada por gordas malhumoradas y niños llorando aumentaba la sensación de opresión siempre presente en estos pequeños vuelos comerciales.

El avión daba la impresión de haber aumentado en un tercio los lugares disponibles colocando asientos de avión para niños, o al menos así pareciera con solo unos 40 cm cuadrados por un metro setenta, de espacio por pasajero. En medio de tal calor resultaba una vista extraña encontrar al piloto de la pequeña nave con una camisa gruesa de manga larga, especialmente cuando era notorio el sudor que escurría y que aún no se disponían a prender el aire acondicionado a pesar del retraso.

El bebé a mi lado berrea en las manos de un hombre delgado, barbón de estatura mediana, evidentemente hambriento y sin su madre a la vista. Mi asiento está, y por expresamente así haberlos solicitado, convenientemente ubicado enfrente a los baños del avión.

Baños con rendijas para monedas de diez pesos para permitir la entrada. El piloto de mangas largas sale de la cabina y se dirige al baño, con una practicada patada en la base de la puerta esta cede, minutos después sale, arremangado, acomodándose la camisa evitando mojarla al lavarse las manos, tropieza, parece mareado. Distingo claramente una larga cicatriz vertical, más de una decena de puntos, ancha como el dedo pulgar de una chica delgada a casi todo el largo del antebrazo, también alas doradas en la gorra.

Abre la puerta de la cabina, se deja ver claramente un nutrido seno femenino, algún exceso de piel, una nube de un humo de olor dulzón se escapa de la cabina. Sigue sin encenderse el aire acondicionado, el bebé de mi lado por fin deja de llorar, descubro una botella diminuta de buen Whisky a mi lado, manchas amarillas en el mameluco blanco, un olor a alcohol, el hombre de mi lado empieza a fumar un Cohiba Esplendido. Otros bebés lloran, un par de niños de 6 años semidesnudos se avientan bolsas de cacahuates y se empiezan a golpear.

Anuncio de cabina, el aire acondicionado está descompuesto, enfatizando lo evidente, el hombre de mi lado deja al bebé en el suelo y comienza a escarbarse las uñas de los pies con un cuchillo tipo comando.

Siento unas fuertes ganas de orinar, las puertas del avión están cerradas, busco una moneda de 10 pesos, entro al baño, un fuerte olor a azufre mezclado con consultorio de dentista, en el bote de basura frascos plásticos amarillos rivotril, diazepam, ativan, un excremento sangriento, una hoja de papel arrugado, es una petición de divorcio al señor W. La puerta del baño se encuentra trabada, empiezo a golpearla, el avión se mueve, la nausea me invade, al buscar mi teléfono celular descubro vómito de bebe en el bolso inferior derecho de mi guayabera, el teléfono se encuentra cubierto, inservible, gritos de niños y parejas discutiendo, 32 grados de calor húmedo.

-Este vuelo se encuentra a cargo del piloto W. , asistiéndolo se encuentra el copiloto V. Favor de ajustarse sus cinturones, no habrá servicio de alimentos ni bebidas, -risas en la cabina-.

Se apaga el micrófono. Se prende de nuevo, una ligera estática, gemidos bajos en las bocinas, el avión toma velocidad, despega, tropiezo y me golpeo contra el espejo del baño. Una cortada profunda en la ceja, el espejo roto, empiezo a limpiar la sangre, no reconozco el rostro en el espejo.

miércoles, octubre 07, 2009

Olas

Real del monte

Las olas lamen lenta pero inexorablementee la roca, la pulen impulsadas por la luna. Esa luna roja y llena que motiva la locura, la luna de ese dos de octubre que a ella la dotó de una falsa claridad, y a mi en la catarsis de una danza, mi danza, la que bailare el dia de mi muerte, me regaló una minuscula moneda, un sol.

El sol es el que dota de racionalidad, es Apolo que lucha contra esta opresión en el pecho, contra este Dionisio insatisfecho que presagia su ocaso o al menos su debilidad, pues después del punto mas álgido la energía potencial se libera en la caída.

La ola aún desgasta inexorablemente la piedra, lo empezó a hacer antes que Adán y lo hará después de los gusanos. La ola aún puede arremeter contra mi barca, pero la barca permanece, yo permanezco, el miedo pasa a través de mi, la letanía Herbertiana, el miedo es el que nubla la mente, el miedo que mata el intelecto, dejaré que pasé por mi y cuando pase yo permaneceré. Yo y este Apolo que ensimismado creyéndose completo recibió un golpe mortal, en tus brazos, en tu mirada, ahora vuelve a mi, ahora lo encuentro en el suelo y lo guardo en mi cartera.

Tu sigues aquí, yo sigo aquí, te has quedado con una parte mía y la extraño, pero yo también, y mira que intentaste por todos los medios evitarlo, me quedo con una parte tuya.

El olvido es una forma superior de perdón, pero jamás te perdonaré, maldita cabrona siempre te amaré.

martes, octubre 06, 2009

E rre o

Duro mármol desgastado por las continuas pisadas, el barandal pulido por los miles de roces, la promiscuidad de las células muertas y de la grasa acumulada en las palmas de las manos. Es esta la ciudad, tan llena de vida, vida que se alimenta de otra vida y que suelta sus deshechos siguiendo y acelerando este eterno Dios de omnipresentes rituales.

Pero no, en la lejanía se aprecia algo, una esperanza, te acercas con una sonrisa y me abrazas, subo un peldaño, ya no miro para abajo, eres tú mi salvación.

lunes, octubre 05, 2009

Moneda

Nada compra esta moneda
¿de que sirve entonces?

martes, septiembre 22, 2009

VIENTO DEL OLVIDO

Como a todas las muchachas del mundo,
también a Ella,
tejiéronla
con sus sueños,
los hombres que la amaban.

Y yo la amaba.

Pudo ser para otros un rostro
que el Viento del Olvido
borra a cada instante.
Pudo ser,
pero yo la amaba.

Yo veía las cosas más sencillas
volverse misteriosas
cuando Ella las tocaba.
Porque las estrellas de la noche
¡Ella con su mano las sembraba!

Los días de esmeralda,
los pájaros tranquilos,
los rocíos azules,
¡Ella los creaba!

Yo me emocionaba
con sólo verla pisar la hierba.

¡Ah si tus ojos me miraran todavía!

Esta noche no tendría tanta noche.
Esta noche la lluvia caería sin mojarme.

Porque la lluvia no empapa
a los que se pierden
en el bosque de sus sueños relucientes,
y sus dias no terminan
y son sus noches transparentes.

¿Dónde estás ahora?
¿En que ciudad, en que penumbra, en cuál bosque
te desconocen las luciérnagas?

Tal vez mientras escribo,
estás en un suburbio,
sola, inerme, abandonada...

¡Abandonada, no!

En tu ausencia
mi corazón todas las tardes muere.

Manuel Scorza, LOS ADIOSES (1960)

viernes, septiembre 18, 2009

LA CASA VACÍA

Voy a la casa donde no viviremos
a mirar los muros que no se levantarán.

Paseo las estancias
y abro las ventanas
para que entre el Tiempo de Ayer envejecido.

¡Si vieras!
Entre las buganvillas
cansadamente juegan
los hijos que jamás tendremos.

Yo los miro. Ellos me miran.
Mi corazón humea.
Éste es el sitio
donde mi corazón humea.

Y a esta hora,
en el balcón, callada,
yo sé que tú también te mueres
y piensas en mí hasta ensangrentarte.
Yo también pienso en ti.

Óyeme donde estés:
por esta herida no sale sólo sangre:
me salgo yo.

Manuel Scorza, LOS ADIOSES (1960)

domingo, septiembre 13, 2009

Curiosa trampa recursiva

Curiosa trampa es
esta tendencia a la muerte
que es la conciencia
en un universo comprensible

Porqué entender algo
y descubrir que no hay trascendencia
sino recursión

Que la soledad es una característica
de su ser
y escapar de ella
una eterna trampa

La peor de todas
la que reproduce este horror

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